Leído en El País.
Una obligación de los políticos es fomentar la amistad cívica. La buena vecindad, vamos. Es el cemento social por excelencia. Eso no incluye no atreverse a hablar de política por miedo a la reacción visceral, incluso agresiva, del otro.
No es la urbanidad un valor del PP. No es que lo sea de otros, pero reírse del talante, ridiculizarlo, revela que siembran la enemistad cívica. El caldo de cultivo para el enfrentamiento civil en diversos grados.
miércoles, 14 de marzo de 2007
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