Leído en El País.
Sí. Porque resulta que no conozco a nadie de ETA que me pueda matar, pero sí a algunos del PP que me pueden pegar si empiezo a hablar de política con ellos. Y hay muchos más del PP que de ETA.
Obviamente, no todo PPepero es enemigo. Rival sí, enemigo no. Pero hay muchos que sí lo son. Todos los que resultan capaces de pegarme por opinar diferente. Todos los que prefieren muerto al presidente del Gobierno. Todos los que odian a españoles aunque amen a España.
Ese es un gran problema del PP: no puede compatibilizar defender a España con no defender a todos y cada uno de los españoles. Por eso es un partido nacionalista sin implantación nacional (virtualmente ausente en Cataluña, en retirada en el País Vasco, concentrado en sus reductos en Andalucía). Es, esencialmente, un partido castellano, pero no un partido español, que defiende la idea de una España castellana. España es más que eso.
El odio no es un argumento político. Aunque el ansia de poder sea tan grande como la que me muestran, el odio no está justificado. Y menos por hacer menos que lo que gobernantes del PP hicieron.
martes, 13 de marzo de 2007
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