Según cuenta el artículo del NYT sobre el comportamiento de la jet-set americana acerca de las ideas conservacionistas, estamos de moda. Durante cuánto es otra cuestión. Pero el que los que tienen dinero estén asustados está bien. Muy bien. Tienen miedo de perder lo que los demás vamos a perder.
Y el artículo destila mala intención. Buena mala intención. Porque estos ricos se han apuntado al conservacionismo de la mano de sus empresas. Buscando, como siempre, el beneficio.
No es que no sientan el fervor del converso, no. Pero en alguna parte leí que hay gente que no puede jamás poner como excusa el dolor de cabeza porque entonces necesita que le duela la cabeza. Las excusas las vivimos como verdad. Y mezclan nuevos hábitos con viejos hábitos con enorme naturalidad. Convierten el conservacionismo en un estilo de vida, no en un modo de vida. Pero un estilo que se lleva en ciertos ámbitos. Ellos jamás se pondrían la ropa inadecuada para la ocasión. Así, esos hábitos, en vez de impregnar su vida, la barnizan en algunas partes. No en todas, por supuesto; no al precio de la pérdida de la comodidad o del glamour.
Verde a tiempo parcial es el color de moda.
Quizá no es tan relevante de dónde viene la motivación ni qué rutas mentales sigue y a qué propósitos sirve. Quizá, para los que no somos jet-set, lo relevante, es que exista, que esté ahí y que mueva los hilos de los que mueven los hilos.
domingo, 22 de abril de 2007
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